Me dijiste que ya no te acordabas del sonido de mi voz.
No creo que sea así. Creo que si te concentrás un minuto, y buscás en el fondo
de tu memoria; seguro te vas a dar cuenta que tenés alguna pelotudez mía dando
vueltas como una calesita (yo sé que tengo un montón de frases tuyas que
siempre aparecen por ahí, por arte de magia, cuando las necesito).
Te extraño. Me extrañás. Nos extrañamos, en fin.
A veces me pregunto qué hago sin vos. O sea… como hago.
Particularmente, los jueves al mediodía, que como en el colegio, porque después
tengo educación física; y tengo media hora, o algo así. Sería el momento
perfecto para escaparnos por ahí, si estuviésemos juntas. Si estuviésemos todos
juntos. (Pero no estamos. Yo hice cambios en mi vida, y vos también. Espero que
todo sea para bien).
Soy feliz, no me malinterpretes. Soy muy feliz. Pero me
faltás. Me faltan muchas cosas, y entre ellas, me faltás vos. Pero es una
época. Hay épocas para todo, y esta es una de ellas. Cuando todo se acomode,
las cosas van a volver a ser parecidas a como solían serlo. Por lo pronto, te
quiero. Muchísimo.
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