martes, 12 de junio de 2012


¿Y si te digo que para escucharte solo me haría falta mirarte? ¿Y si te digo que si, que me acuerdo que muchas frases con tonalidad eterna que resuenan sin parar? Y esta bien, lo admito, no somos las de antes. Los rulos nunca se fueron, pero los jueves si. En realidad los jueves están, pero sin nosotras en el. Es un día más, y eso no esta bien. Finalmente somos viudas de nosotras mismas. Es irónico, te juro que si lo pensás se vuelve irónico después de un rato.
El tiempo pasa, nosotras no. Seguimos estando ahí. Y capaz, quien sabe si algún que otro jueves, nuestras almas se hacen una escapada a la plaza sin avisarnos. Quien sabe. Nadie lo sabe. Ni siquiera nuestros cuerpos. Ni tampoco se van a enterar. ¿O si? 

Me dijiste que ya no te acordabas del sonido de mi voz. No creo que sea así. Creo que si te concentrás un minuto, y buscás en el fondo de tu memoria; seguro te vas a dar cuenta que tenés alguna pelotudez mía dando vueltas como una calesita (yo sé que tengo un montón de frases tuyas que siempre aparecen por ahí, por arte de magia, cuando las necesito).
Te extraño. Me extrañás. Nos extrañamos, en fin.

A veces me pregunto qué hago sin vos. O sea… como hago. Particularmente, los jueves al mediodía, que como en el colegio, porque después tengo educación física; y tengo media hora, o algo así. Sería el momento perfecto para escaparnos por ahí, si estuviésemos juntas. Si estuviésemos todos juntos. (Pero no estamos. Yo hice cambios en mi vida, y vos también. Espero que todo sea para bien).

Soy feliz, no me malinterpretes. Soy muy feliz. Pero me faltás. Me faltan muchas cosas, y entre ellas, me faltás vos. Pero es una época. Hay épocas para todo, y esta es una de ellas. Cuando todo se acomode, las cosas van a volver a ser parecidas a como solían serlo. Por lo pronto, te quiero. Muchísimo.