miércoles, 23 de mayo de 2012


Estuvo guardada durante años en un cajón. Un cajón en el que solo cabían ella y su caja de música. La caja, era una caja. Mediana, más tirando a pequeña. Tenía un par de iniciales grabadas que ahora no recuerdo. Color marrón oscuro, o tal vez no tanto. Ella estaba dentro, como siempre estuvo. Pequeña y frágil. Con un tutu rosado, que gracias al polvo se había vuelto gris claro. Siempre parada, con sus brazos en alto y sus pies en puntillas. Tanto tiempo guardado en el cajón, hasta que ese día, ese día la música comenzó a repiquetear otra vez en el silencio absoluto de la habitación. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario